MICHELLE OBAMA: una mujer brillante en "convertirse"

Publicado en noviembre 2018 en unos treinta idiomas, Convertirse en, un libro de memorias de y por Michelle Obama, resulta ser una historia convincente y sincera, llena de humor e ingenio. Desde su infancia en el South Side de Chicago, pasando por aquellos años en los que tuvo que reconciliar su vida como abogada y madre de familia, con la vida en la Casa Blanca, evoca sin rodeos sus victorias y sus derrotas, ya sea público o privado. Una mujer brillante de carácter con un destino excepcional, te invita a luchar paso a paso y dar lo mejor de ti para construir la felicidad, la de su familia y de aquellos a quienes podemos ayudar.

Una infancia en un entorno modesto en un barrio difícil de Chicago

Michelle Obama, de soltera Robinson, proviene de un entorno humilde. Creció en las décadas de 1960 y 70 en el barrio South Side de Chicago, que gradualmente se vació de su población blanca, volviéndose cada vez más pobre y violenta (la proporción de la población blanca aumentó del 96% al 4% entre 1950 y 1981). En este libro, habla sobre sus orígenes y su entorno familiar: el gran vínculo con su hermano mayor Craig, la discapacidad de su padre Fraser (enfermo de esclerosis múltiple), la relación amorosa con su madre Marian que la seguirá a casa. -Blanco o más confrontativo con su tía abuela Robbie, su abuelo que le transmite el amor por el jazz y la música.

En la escuela primaria y secundaria, enfatiza que la amistad es una gran parte de su vida. En la Casa Blanca, organiza "boot camps" o salidas de fin de semana con sus mejores amigas: "Mis amigos me ayudaron a encontrarme, como siempre lo han hecho y siempre lo harán". Me estaban oliendo cada vez que estaba deprimido, frustrado o al ver menos a Barack. Y me ayudaron a pararme en las grandes ráfagas que a veces caían sobre mí sin previo aviso. 

Un columpio

Desde muy joven, la pequeña Michelle es impulsada por un deseo inquebrantable de triunfar, de ser la mejor. Esta necesidad innata de superarse a sí misma, de dar el máximo para ir más alto y siempre más allá la convierte en una auténtica luchadora: no dudará, pequeña, en pelear con otra pequeña para ser respetada. "En retrospectiva, creo que mis padres apreciaron mi pugnacidad y yo los aprecio. Era una llama ardiendo en mí y estaban trabajando para mantener » Ella dice.

Cuando un consejero vocacional de la escuela secundaria duda de su capacidad para ingresar a la Universidad de Princeton, Michelle responde: "Te mostraré lo que puedo hacer".

Recibida en Princeton, una universidad 90% masculina y blanca, dará lo mejor de sí misma, porque es una mujer negra en minoría: "Bombea la energía de ser el único negro en un salón de clases o uno de los pocos no blancos en audicionar para una obra de teatro o ser admitido en un equipo deportivo". Ella evoca.

Según ella, ser mujer negra te da aún menos margen de error. Cualquier error es doblemente criticado, especialmente en la Casa Blanca. Una vez que fue la primera mujer negra "primera dama", prestará gran atención a su apariencia: ropa, peinado, maquillaje. El hecho de ser constantemente escudriñado, juzgado y calibrado, acabará pesando sobre él.

Continúa, página siguiente: haga clic en "2" a continuación

Dejar un comentario